Es fácil ser optimista cuando todo va bien. Cuando la vida sonríe, cualquiera puede caminar dando saltitos hacia el futuro. Pero ser un optimista crónico, capaz de mantener la curiosidad, el humor y la confianza cuando las cosas se tuercen, es otra historia.
Afortunadamente, tenemos un aliado extraordinario: nuestro payaso o payasa.
“El payaso es un optimista absoluto. Todo le parece interesante. El techo se cae y él dice: ‘¡Guau, ahora puedo ver las estrellas!’”
— Avner the Eccentric
Pero no es un optimista ciego, es un optimista realista. No todo lo que le pasa es maravilloso, pero siempre buscará una posibilidad: encontrar el lado cómico, jugar con el desastre o, si no hay más remedio, ¡salir por patas!
En este curso exploraremos cómo mantenernos disponibles para lo inesperado, transformar los problemas en juego y descubrir que, incluso cuando todo sale mal, todavía podemos decidir qué hacer con ello.